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jueves, 3 de abril de 2008

Omnia: Niños hiperactivos: La revolución en casa


Los niños que sufren el llamado Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), popularmente conocido como hiperactividad, tienen tres características esenciales: están en constante movimiento, son incapaces de centrar la atención y actúan impulsivamente.

Este trastorno psicológico constituye uno de los problemas más frecuentes en la edad escolar y afecta tanto al comportamiento y rendimiento intelectual del niño como a su adaptación familiar y social. Estos casos desgraciadamente van en aumento.

Los especialistas están tratando de encontrar una razón para este déficit y hay teorías que atribuyen la hiperactividad a una disfunción cerebral, otros lo relacionan con las toxinas del medio ambiente e incluso con la alimentación, pero en lo que todos están de acuerdo es que el ambiente familiar juega un papel clave en su desarrollo.

¿Cree tener un niño hiperactivo en casa? Pues analice a su pequeño.
Los expertos basan el diagnóstico en tres síntomas principales:
1. Actividad motora excesiva. No importa la situación en la que se encuentre, el niño hiperactivo está siempre en movimiento, por eso cuando se ve obligado a sentarse se retuerce en la silla o menea los pies.
2. Déficit de atención. El niño es incapaz de centrar la atención. Comienza algo pero nunca lo termina, porque enseguida se aburre.
3. Impulsividad. Actúa sin pensar, carece de autocontrol y necesita satisfacer inmediatamente sus impulsos.
Otro síntoma asociado es una cierta incapacidad para integrarse al grupo o relacionarse con otros niños.

Todos sabemos que los niños son activos por naturaleza, así que no necesariamente su pequeño es hiperactivo, tal vez sólo hay días que tiene energía de más.

Los hiperactivos necesitan una serie de apoyos adicionales que deberían empezar por la escuela. Y aquí radica otro de los contratiempos a los que se enfrentan los padres: ni los colegios ni la mayoría de los profesores están preparados para atenderlos. En las escuelas piden que los niños permanezcan sentados, esperen su turno, pongan atención y cumplan con una tarea, lo cual resulta difícil para los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, pues sus mentes son plenamente capaces de aprender, pero su hiperactividad y falta de atención hacen que el aprendizaje les sea difícil. Como resultado, muchos alumnos con hiperactividad repiten o abandonan los estudios.

A la espera de que se creen centros específicos para estos pequeños, lo mejor que se puede hacer es consultar con un experto y buscar alternativas que permitan al niño desarrollar sus capacidades al máximo y corregir sus “excesos”. Dele a su hijo la oportunidad de trabajar bajo la supervisión de terapeutas, de tomar clases “especiales” y procure que cada trabajo que el niño haga se divida en pequeñas “metas”.

TIPS QUE LE AYUDARAN
  • No olvide, su hijo no es el único con hiperactividad, usted tiene que usar las palabras mágicas: “paciencia, paciencia y paciencia”.
  • Acepte incondicionalmente a su hijo, sea consciente del problema.
  • Fomente un ambiente que proporcione a su hijo seguridad con un horario y lugares fijos para comer y estudiar.
  • Dele a su hijo oportunidades reales de éxito.
  • Trabaje junto con profesores y especialistas en objetivos comunes.
  • Pida a los maestros que le den a su hijo un área con pocas distracciones, pero que el niño tenga tareas que le permitan moverse y liberar el exceso de energía, como ser el encargado de borrar el pizarrón, ir por los gises, recoger los exámenes, repartir material.
FUENTE: REDACCIÓN VANGUARDIA

martes, 1 de abril de 2008

La Hiperactividad y la Ansiedad por la separación de los padres, las primeras causas de trastorno de conducta en menores

La Unidad de Salud Mental Infantil de Hospitales Universitarios Virgen del Rocío atendió en 2007 a 1.450 niños en 14.087 consultas.
Los trastornos de las emociones en la infancia y en la adolescencia, ansiedades y depresiones por la separación de los progenitores, la hiperactividad y el trastorno generalizado en el desarrollo son las patologías que encabezan las principales causas de trastorno de conducta en los menores que son atendidos en las consultas de la Unidad de Salud Mental Infantil (USMI) del complejo hospitalario (desde 1987), de la que es responsable la Doctora Marta López Narbona. La Dra. destaca que los trastornos en la conducta aumentan en las edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, prevaleciendo la mayor incidencia en los niños que en las niñas. Desde que en 2004, se iniciara el Plan de Salud Mental a través de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, la USMI ha tenido un desarrollo importante en cuanto a la asistencia a pacientes, con mayor dotación de infraestructuras y personal (más 13 millones de euros y con un total de 2.484 facultativos), llevando a cabo terapias en las que se implica al enfermo con su entorno familiar con la ayuda de los facultativos. La USMI en 2007 atendió a 1.450 niños en 14.087 consultas (666 como primeras consultas).
Las patologías mentales que surgen a raíz de la separación de los padres es una enfermedad que está aumentando, y se manifiesta a través de depresiones y, sobre todo, ansiedad. Para tratar este tipo de patologías se adscribe un facultativo al niño y se toma en consideración la situación de los progenitores para que trabajen con el niño para su recuperación. Hay que destacar que para el niño, la separación de los padres es una etapa emotiva donde el niño se vuelve "permeable y moldeable", por lo que los psicólogos, psiquiatras, terapeutas, trabajadores sociales y el servicio de enfermería especializado en enfermedades mentales, guían al niño ayudándole a comprender su nueva situación en el entorno familiar. Para ello, las terapias tienen como mínimo un periodo de dos años, evitando así altas precoces que precipiten posibles recaídas a corto tiempo.
Por otra parte, para tratar la hiperquinesia-hiperactividad (trastorno de conducta que se caracteriza por inquietud y falta de atención excesiva atípica) se llevan a cabo terapias ocupacionales que consisten en la asistencia del niño a talleres de relajación, comunicación, expresión corporal, etc. Además de la atención en consulta de los facultativos.
Desde la USMI se realizan asimismo otras opciones terapéuticas, desde el tratamiento farmacológico hasta tratamiento específicos con el psicólogo: terapias de grupo, individual (diario), psicoterapia dinámica, terapias familiares, relajación a niños de primera infancia, expresión corporal y emocional; de relajación, comunicación y creatividad para adolescentes, etc. Por otro lado, la Dra. López Narbona destaca el trabajo de Enfermería en el tratamiento a los menores con trastornos de conducta como esencial, ya que son los que más tiempo pasan con el niño. Igualmente, la USMI da servicio a las patologías mentales que puedan surgir durante el ingreso de la Unidad de Oncología Pediátrica (cuadro de ansiedades) y mantiene un trabajo de coordinación con el servicio endocrino y de alimentación infantil para los menores con trastornos en la conducta alimentaria.
Destacar que las terapias que se llevan a cabo en la USMI se desarrollan adaptando las terapias clásicas a lo que la sociedad ha cambiado respecto al modelo de vida tradicional, es decir, nuevas terapias con los familiares que consiste en la aplicación de juegos, simbolismo e interpretación para ayudar al niño en la superación de su patología. Aunque, la Dra. López Narbona asegura que la línea de trabajo en el futuro se encaminará a la aplicación de la metodología cibernética para el tratamiento de los niños.
FUENTE: Hospitales Universitarios Virgen del Rocío
http://www.andaluciainvestiga.com/espanol/noticias/8/6092.asp

lunes, 17 de marzo de 2008

El 22% de los chicos españoles tienen riesgo de padecer trastornos mentales como la Hiperactividad

Según la Encuesta Nacional de Salud 2006-2007, que refleja también que los españoles han aumentado en 18 puntos el uso de las urgencias en este periodo.
El 22,1% de los españoles de entre 4 y 15 años presentan riesgo de mala salud mental (23,2% de los niños y 21,0% de las niñas), según datos reflejados en la Encuesta Nacional de Salud 2006-2007, que analiza por primera vez aspectos relacionados con la salud mental de la población.
Según explicó en rueda de prensa el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, algunos trastornos concretos derivados de este riesgo de mala salud mental entre los menores de 15 años pueden ser problemas de conducta y de relación con los demás, así como hiperactividad y déficit de atención.
Estos datos, continuó Martínez Olmos, suponen 'una señal de alarma fina', ya que, además de en la población infantil, se dan también en la adulta.
En este sentido, el estudio indica que el 21,3% de la población de 16 años o más (15,6% de los hombres y 26,8% de las mujeres) presenta riesgo de mala salud mental y que este riesgo es mayor a medida que aumenta la edad. Así, en el grupo de edad de 75 y más años, lo presentan el 25% de los hombres y el 39,5% de las mujeres.
Para analizar la salud mental de la población adulta, se ha utilizado el cuestionario de salud general GHQ-12, que permite hacer un cribado poblacional detectando la prevalencia de casos probables de morbilidad psiquiátrica o de padecimiento psicológico en la población. En el caso de los niños, la herramienta utilizada ha sido el cuestionario de capacidades y dificultades SDQ, que permite detectar probables casos de trastornos mentales y del comportamiento en niños.
A pesar de que el 22% de los menores de 15 años presente riesgo de mala salud mental, el informe indica que la calidad de vida infantil en España se sitúa por encima de la media de la Unión Europea.
AUTONOMÍA EN LOS MAYORES
Otro aspecto analizado en este trabajo se refiere a la autonomía de las personas mayores de 65 años, que, según el estudio, ha descendido en los últimos años. Así, en 1993 el 62,9% de la población de 65 y más años (70% de los hombres y 58% de las mujeres) era capaz de realizar sin ayuda las actividades de la vida diaria, mientras que en 2006 este porcentaje es del 51,4% (60% de los hombres y 45% de las mujeres).
Los datos de esta encuesta, que corresponden a un total de 38.600 entrevistas realizadas entre junio de 2006 y junio de 2007, recogen información sanitaria relativa a toda la población, las características y distribución de ciertos comportamientos y hábitos relacionados con la salud y el uso de los servicios sanitarios por parte de la población.
De estos datos se desprende también que el 70% de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno y que los hombres declaran un mejor estado de salud que las mujeres.
Sin embargo, el informe indica que ha aumentado el uso de todos los servicios sanitarios por parte de la población española. El uso de las urgencias, por ejemplo, ha pasado del 12% al 30% en el periodo analizado.
Dentro del apartado dedicado al Medio Ambiente Físico y Social, la encuesta revela, por ejemplo, que las mujeres dedican más horas semanales a las tareas del hogar, al cuidado de los menores, de las personas mayores y de las personas con discapacidad. En el caso de los niños, las mujeres destinan 25 horas semanales más que los hombres a este cuidado.
En el marco que el trabajo dedica a los estilos de vida y a las prácticas preventivas, aparecen datos como que solamente un 13,3% de la población española realiza un desayuno completo (lácteo u otro líquido más fruta o zumos más hidratos de carbono), mientras que el 2,9% no desayuna nada.

lunes, 10 de marzo de 2008

Estudian el alto índice de abandonos en el tratamiento de la hiperactividad

La psiquiatra Maite Ferrín investiga la eficacia de la psicoeducación en la adherencia a la terapia farmacológica con 150 familias de Jaén y Barcelona

El Complejo Hospitalario de Jaén lleva a cabo una investigación sobre las causas de la escasa adherencia al tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) infantil, en colaboración con el Hospital San Juan de Dios de Barcelona y el Instituto de Psiquiatría de Londres. La psiquiatra Maite Ferrín Erdozain, responsable de este estudio, realiza el seguimiento de 150 familias de niños con este trastorno y pretende determinar si la psicoeducación es capaz de reducir el alto índice de abandonos de la medicación o favorece una mejoría clínica del trastorno. La investigación cuenta con financiación del Fondo de Investigación Sanitaria del Instituto Carlos III y la Fundación Alicia Koplowitz.
Maite Ferrín (Pamplona, 1976) explica que este trastorno se caracteriza por la excesiva actividad motora, la falta de atención y la impulsividad. La especialista matiza que existe un problema cuando esos síntomas se producen a niveles que resultan inadecuados para la edad del niño: «Lógicamente, a un niño de 3 años no se le puede pedir que tenga la atención de uno de 12».
Además, para diagnosticar la enfermedad es necesario que se produzca una disfunción a nivel escolar, familiar o social. Es frecuente que estos niños tengan un bajo rendimiento académico, agoten a sus padres y sus hermanos, y presenten dificultades para hacer y conservar amigos.
Mucho peso genético
El TDAH tiene causas genéticas y ambientales, aunque las primeras parecen tener más peso. «El componente genético está presente en el 70% o el 80% de los casos -explica la doctora Ferrín-. Hay factores ambientales, pero casi siempre tienen que interaccionar con los genes que producen una predisposición a padecer la enfermedad». Entre esos factores ambientales están la exposición a tóxicos -entre ellos el plomo-, las complicaciones durante el parto, el consumo de tabaco de la madre o el bajo peso al nacer.
Se calcula que un 5% de la población mundial infantil sufre este trastorno, aunque ese porcentaje varía en función de los criterios de clasificación, más laxos en Estados Unidos -donde los afectados superan el 10%- y más rígidos en Europa.
Medicación y estrategias
La psiquiatra del hospital de Jaén señala que el tratamiento del TDAH debería combinar la medicación y la terapia cognitivo-conductual, para enseñar a los chavales estrategias con las que controlar su problema y a las familias, cómo manejarlos. Muchos de estos chicos tienen una baja autoestima, recuerda, porque son conscientes de que no rinden lo que podrían, son rechazados por otras personas y continuamente se les pone la etiqueta de 'malos'. «Hasta hace poco -explica- se creía que la hiperactividad era una enfermedad de la infancia y la adolescencia, pero las investigaciones coinciden en que el 80% de los niños continúan presentando síntomas en la edad adulta. La mayoría de las veces, de esos tres síntomas disminuye la hiperactividad y predominan la inatención y la impulsividad, aunque en menor medida que al principio».
Además, no es infrecuente que una hiperactividad mal tratada desemboque en la adolescencia y la juventud en la aparición de problemas emocionales, consumo de drogas, trastornos de conducta y la comisión de robos y otros delitos. El riesgo de presentar trastornos psiquiátricos aumenta por cuatro en las personas que han tenido un TDAH.

domingo, 9 de marzo de 2008

Nuevas terapias para el tratamiento de enfermedades neuropediátricas

El Palacio de Congresos de Valencia acogió ayer la presentación nacional de la tecnología EMT (Estimulación Magnética Transcraneal) que sirve para tratar las enfermedades neuropediátricas más frecuentes, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), dificultades del aprendizaje, autismo, epilepsia y trastornos del lenguaje.
La técnica ambulatoria no invasiva EMT logra mejoras en enfermedades neuronales y psiquiátricas gracias a que permite actuar mediante inducciones de electricidad en las redes neuronales concretas dañadas en cada individuo, según explicó Alvaro Pascual-Leone, catedrático y profesor en la Havard Medical School.
En la presentación en la capital del Turia del X Curso Internacional de actualización en neuropediatría y neuropsicología infantil, Pascual-Leone detalló que, mediante un neuronavegador de alta precisión, se logra inhibir o estimular las neuronas afectadas, en función de cada enfermedad, mediante descargas eléctricas de una media hora y entre 10 y 20 sesiones sin requerir ingreso hospitalario.
El primer paso consiste en identificar el circuito neuronal alterado en cada persona para después actuar con precisión sobre él, lo que abre «un abanico terapéutico enorme. No se trata ya de actuar sobre el parkinson o el autismo», sino sobre la enfermedad de una persona en concreto.
La depresión
Por el momento, la enfermedad con mayor índice de éxito (60 por ciento), es la depresión resistente a tratamientos médicos, que ya está aprobada en Canadá y a punto de recibir el visto bueno en EE.UU., seguida de síndromes de dolor neuropático o fibromialgias, o para acelerar la rehabilitación en los infartos cerebrales. Los estudios sobre el autismo van más retrasados pero ya comienzan a dar sus frutos. Por ello, Pascual-Leone mantuvo que «si yo tuviera un hijo con ciertos trastornos me pensaría muy mucho si le doy medicación y no pruebo antes la estimulación».
Por otro lado, el coordinador del Congreso y el jefe de neuropediatría del hospital La Fe de Valencia, Fernando Mulas, explicó que el TDAH es la primera causa de fracaso escolar. Esta patología afecta entre el cinco y el ocho por ciento de la población infanto-juvenil, al 9,25 de los niños y al 2,9% de las niñas, y ocupa el 40% de las consultas de los especialistas, aunque la mitad está por diagnosticar. Así, expuso que un estudio reciente demuestra que los profesores consideran hiperactivos a más del 25% de sus alumnos, aunque sólo de la mitad de ellos lo son realmente.
Por último, la doctora Rochellys Díaz, profesora del Desarrollo cognitivo de neurociencia del Karoliska de Estocolmo, presentó un estudio que demuestra que los niños prematuros y de bajo peso sufren más problemas en las áreas cognitivas y tienen de 2,6 a 4 veces más riesgo de padecer TDAH.

domingo, 2 de marzo de 2008

Hiperactivos: siempre «en marcha»

Se ha avanzado mucho en el conocimiento del déficit de atención e hiperactividad, pero sólo un 0,1 por ciento está diagnosticado. La asignatura pendiente es promover medidas educativas para facilitar la adaptación del niño al entorno escolar y familiar.
Mario Lázaro Cerván tiene 19 años y estudia primero de ingeniería técnica de Minas. En los exámenes de febrero ha sacado buenas notas, una media de notable, salvo en cálculo, que le ha quedado pendiente. Hace algo más de ocho años, la situación era muy distinta. Era el típico niño que no paraba un momento —«no podía»— y le acababan de diagnosticar TDAH (Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención), una patología cuya prevalencia oscila entre el 2 y el 5 por ciento de la población infantil, siendo más frecuente en niños (cuatro veces más).
Para Mario el diagnóstico supuso alivio porque alejaba sus temores de estar loco y explicaba por qué no podía comportarse como sus compañeros: «No tenía amigos y me sentía desplazado del grupo, no me aceptaban, era agresivo. En clase me sentía inferior porque los demás podían hacer las cosas a la primera y yo necesitaba muchos más intentos para conseguirlo. Cuando me dijeron lo que pasaba pensé que valía la pena intentarlo las veces que hiciera falta».
Desde pequeño estaba convencido de que no hay que tirar la toalla. La medicación —«fundamental, porque te ayuda a concentrarte» y que ya no necesita— y una buena planificación, con metas a conseguir y horarios bien establecidos, le han ayudado a llegar hasta aquí. Y es que aunque tiene un claro componente genético, el entorno es fundamental para que el TDAH adquiera más o menos gravedad, apuntan en la Asociación de Niños con Síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención (ANSHDA).
Pero aún pervive el recuerdo de aquellos días: «Nadie puede comprenderlo si no lo ha pasado. Quieres aprender a leer y no puedes. O haces lo primero que se te pasa por la cabeza —impulsividad—, aunque después lo pienses y entiendas que esta mal. No es un problema de educación, es que no puedes evitarlo».
El diagnóstico precoz es fundamental, porque la respuesta al tratamiento es mejor, aunque no siempre es fácil y tiene ciertos límites. Los expertos se muestran cautos cuando el niño tiene menos de seis años: «Cuando llegan a la asociación padres con niños de cuatro años o menos les pedimos paciencia porque la maduración biológica no se completa hasta los seis años. En estos casos, con hacer modificaciones en la conducta y en la familia bastaría», explica Teresa Mora, presidenta de ANSHDA.
A diferencia de algunos profesionales que piensan que la hiperactividad está sobrediagnosticada, el doctor Fernández Jaén, neurólogo del Hospital San Rafael de Madrid prefiere hablar de mal diagnóstico en ocasiones, ya que los niños tratados no llegan al 0,1 % del total y la prevalencia no ha cambiado en años. En su opinión uno de los motivos del infradiagnóstico es la falta de especialistas en psiquiatría infantil: «Una de las razones por las que los neurólogos infantiles hemos entrado en el campo de la materia gris», explica.
Más especialistas
La falta de especialistas se une a las dificultades que según algunos expertos se plantean a la hora de hacer un diagnóstico diferencial en los más pequeños. Hace unas semanas, en el XIII Simposium de Avances den Psiquiatría celebrado en Madrid, Nassir Ghaemi, del Departamento de Psiquiatría de de la Universidad de Emory (Atlanta, EE.UU.), indicaba que muchos niños con trastorno bipolar son diagnosticados erróneamente de hiperactividad porque según la guía diagnóstica utilizada internacionalmente, los síntomas de ambos trastornos se solapan. En estos casos, la medicación es ineficaz. E incluso expresó sus dudas de que el metilfenidato (utilizado para tratamiento del TDAH) sea inocuo para el desarrollo cerebral.
Un tema recurrente que desde la asociación aseguran que puede desanimar a los padres a seguir una medicación. Para el doctor Fernández Jaén, la prescripción de la medicación a partir de los seis años, cuando está justificada —en el 70 por ciento de los casos— no sólo no es perjudicial sino que «protege del consumo y abuso de sustancias tóxicas a las que estos niños tienden por su impulsividad». Fernández Jaén se mostró partidario de la «medicina basada en evidencias y no en eminencias» y citó la existencia de metaanálisis que «demuestran la eficacia marcada que tienen los tratamientos habituales. Aunque cada niño es diferente y hay que saber elegir el adecuado, porque si la primera opción le sienta mal se produce un gran rechazo». Aunque en diagnóstico y tratamiento se ha avanzado, aún queda mucho por hacer: «Desde hace diez o quince años suena el trastorno, y eso es bueno. Se llega al diagnóstico, se pone el tratamiento, se hacen las recomendaciones escolares y ahí nos hemos parado. Falto algo esencial, la adaptación del niño a su entorno escolar y familiar», explica Fernández Jaén.
Desde la asociación de pacientes, su presidenta, Teresa Mora, señala que la asignatura pendiente está «en la Educación y la formación del profesorado en todo tipo de necesidades educativas, y en particular en TDAH, por el porcentaje de afectados» ya que es probablemente trastorno del desarrollo más frecuente. En este aspecto se ha centrado el congreso internacional de hiperactividad celebrado en Madrid. «El 30 por ciento de los niños entre 6 y 16 años hiperactivos ha repetido al menos una vez un curso, y un 5 por ciento dos veces. Esto significa que hay fracaso escolar y los chicos son rechazados por los colegios, donde en la mayoría de los casos hay muy poca información y mucha desinformación».
Además de la medicación, el apoyo psicológico y emocional es fundamental para reducir la ansiedad en los pequeños con este trastorno. Mario lo sabe muy bien: «Hay que explicarle al niño por qué va al especialista. De lo contrario se siente inseguro y se siente culpable».
FUENTE: ABC. PILAR QUIJADA. MADRID.

viernes, 29 de febrero de 2008

Demuestran que el trastorno de la hiperactividad tiene una carga genética

Científicos del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona han demostrado que existe una carga genética en los pacientes que sufren Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), tanto niños como adultos.
Los expertos del centro barcelonés, en colaboración con científicos del Hospital Mutua de Terrassa (Barcelona) y de la facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB) han descubierto que dentro de esa carga genética hay tres elementos implicados en el desarrollo del sistema nervioso a lo largo del crecimiento del individuo.
Esos tres genes también participan en la eficiencia de las conexiones entre las neuronas del cerebro, así como en los fenómenos de plasticidad neuronal, ha precisado hoy el Instituto de Investigación de Vall d'Hebron en un comunicado de prensa.
El estudio, que ha aparecido publicado en la revista científica 'Biological Psychiatry' (Psiquiatría biológica), refuerza la idea de que se trata del mismo trastorno en menores y adultos y no de dos enfermedades diferentes, tal y como sostienen diversos investigadores.
El TDAH es el transtorno psiquiátrico más frecuente en los menores, puesto que entre un siete y un ocho por ciento de los niños en edad escolar lo sufren, de los que entre un 60 y un 70 por ciento lo continúan sufriendo en la edad adulta.
El estudio del Vall d'Hebron es el primero de ámbito internacional que compara la población menor y adulta con ese transtorno psiquiátrico, en la mayor muestra de pacientes estudiada jamás en toda España.
Los que sufren esta enfermedad tienen dificultades para mantener la atención, presentan problemas de adaptación y rendimiento en clase y, en la etapa adulta, si persiste el trastorno, puede ser origen de alteraciones en el orden laboral y social del individuo.

domingo, 17 de febrero de 2008

Trastorno de Déficit de Atención, la lucha invisible de miles de familias

TARRAGONA Jueves 14 de Febrero
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El 5% de los niños sufre este trastorno que revoluciona sus vidas y les empuja al fracaso escolar. Las familias se quejan de un sistema que no está preparado para atenderles. Por Norián Muñoz
«Yo sabía que algo no iba bien con mi hijo, pero fue cuando me encontré con el expediente de expulsión del colegio sobre la mesa cuando me saltaron todas las alarmas. No recibía ninguna ayuda del exterior, nadie me dijo que mi caso no era el único...». Así recuerda Joaquina Porro, presidenta de Apyda, asociación tarraconense de apoyo a las familias de niños con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), cómo fue su primer contacto con aquel diagnóstico.
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Joaquina es apenas una de tantas madres que, de tanto ir del agotamiento a la frustración, se encontró de frente con las siglas del TDAH, un trastorno que afecta a un 5% de los menores de 15 años, según cifras internacionalmente convenidas. Esto significa que en la demarcación de Tarragona podría haber 6.046 afectados, la mayoría de ellos sin un diagnóstico.
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Mucho más que inquietos
Los síntomas esenciales de este síndrome son la hiperactividad, la impulsividad y los problemas de atención, situaciones que causan una especie de revolución en el entorno escolar, social y familiar. Los niños afectados siempre están en movimiento, son olvidadizos, se distraen con mucha facilidad, tienen dificultad para seguir instrucciones, pierden el interés por lo que están haciendo, hablan cuando no deben y en exceso y pueden realizar actividades que entrañan riesgos para ellos mismos y para los demás.
Aunque se trata de un trastorno que se ha descrito recientemente, hay cierto acuerdo en que el origen está relacionado con una alteración a nivel del sistema nervioso central y, según algunos expertos, estaría marcado por los genes en un 86% de los casos. No obstante, el entorno es fundamental para que el síndrome se desarrolle y adquiera más o menos virulencia.
La hiperactividad es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas y afecta con la misma frecuencia a todas las razas y culturas.
La prescripción de fármacos es imprescindible en siete de cada diez niños. El tratamiento habitual es mediante psicoestimulantes, que mejoran la liberación de noradrenalina y dopamina.
En resumen, el afectado compra todas las papeletas en la rifa del fracaso escolar, se lleva mal con sus compañeros y las reprimendas de padres y maestros no sólo no logran que mejore su comportamiento, sino que terminan por lesionar su débil autoestima.
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Padres 'investigadores'
Una vez superada la sospecha de que el TDA-H es una especie de curiosa epidemia americana que acaba de aterrizar en Europa, los padres tienen que encontrar entonces la atención médica acertada.
Y aquí comienza el periplo. El desconocimiento del trastorno y la dificultad de su diagnóstico hacen que los padres terminen por tomar la batuta y funjan de «investigadores privados» del tema.
Se queja la presidenta de APYDA de que en Tarragona, por ejemplo, los únicos servicios públicos donde se atienden estos casos son el servicio de Neuropediatría del Hospital Joan XXIII, que cuenta con una única especialista, y en los Centros de Salud Mental Infantil y Juvenil, CESMIJ.
La lista de espera, en consecuencia , es desesperadamente larga. La asociación cifra la demora en el hospital en 9 meses, y en el propio centro admiten que la espera puede llegar a los 7 meses.
Joaquina Porro lo pone en perspectiva: estos meses son muchos meses en la vida de un niño, son toda una vida y significan a menudo la diferencia entre perder o no un año escolar.
Por su parte, el jefe de pediatría del Joan XXIII, Xavier Allué, reconoce que hace años que son conscientes de la necesidad de ampliar el equipo que trata estos casos, entre otras cosas porque la neuropediatra se centra especialmente en el diagnóstico inicial y en el ajuste de las dosis de medicamentos en el caso de que sean necesario. Pero esta atención se queda corta porque los fármacos no son más que una herramienta y los niños y sus familias necesitan un seguimiento continuo para poder enfrentar un trastorno que, asegura, «tiene buen pronóstico».
En cuanto a los CESMIJ, tanto Porro como otros padres consultados se quejan de graves limitaciones tanto en el tratamiento como en el diagnóstico. «Allí no te dan un informe por escrito, así que no tienes con qué ir al colegio a pedir que creen condiciones adaptadas para tu hijo», dice.
Por su parte, el delegado territorial de Salut en Tarragona, Felip Infiesta, asegura que, en TDAH, no hay problemas en el acceso a la atención. Explica que en la demarcación hay tres CESMIJ ubicados en Tarragona, Reus y El Vendrell, además de una «antena» en Valls, perfectamente capacitados para dar un diagnóstico y un tratamiento. Aquí la lista de espera no supera el mes y en casos más urgentes disminuye a una semana.
Sobre la sobrecarga en el Hospital Joan XXIII el delegado dice que se trata, además de un problema de organización en el hospital, de un fallo de comunicación entre la atención primaria y los centros, información que, promete, va a intensificarse desde ahora.
La otra 'carrera de fondo' que se marcan los padres es con la escuela, y aquí las respuestas son muy dispares y están más bien relacionadas con el grado de sensibilidad particular de cada maestro. «Van desde los que piensan que el niño es un maleducado hasta los que están muy atentos y no pierden la oportunidad de informarse», dicen en Apyda.
En el camino quedan las ronchas de desesperanza de los padres y, en especial, de las madres. Una lucha invisible cargada de culpabilidad y con un largo rosario de depresiones, permisos laborales y rupturas de pareja.
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Esperanza es madre de Gabriel, un niño de 12 años con TDAH. Antes de que Gabriel cumpliera el primer año, su madre ya sabía «que algo no iba bien».
Su imposibilidad de dormir por las noches tenía a la familia en jaque. Y el problema no mejoró con el tiempo; su incapacidad de estarse tranquilo hacía que algo tan simple como ir a un restaurante se convirtieran en un suplicio: «Montaba el pollo por cualquier cosa, comía con las manos, interrumpía...».
Pero Gabriel tuvo suerte. A los cinco años en el colegio le enviaron al logopeda, que fue quien advirtió que se podría tratar del trastorno. Esperanza recuerda que el diagnóstico fue para ella un alivio, «porque hasta entonces pensaba que todo era culpa mía, que era incapaz de educar a mi hijo. Mi único consuelo era que tenía una niña mayor que evolucionaba perfectamente».
Pero tener el diagnóstico fue apenas el comienzo de la lucha. Por un lado, para conseguir atención médica -ahora mismo el neurólogo no le ve desde octubre de 2006- y para que entendieran en el colegio que habría que hacer cambios para que el niño pudiera progresar.
«He tenido mucha suerte, los profesores siempre me han escuchado. Les he regalado libros, les doy material, les he invitado a jornadas. Tienes que hacer de todo para que entren en el juego»
Pero ahora, con la llegada de la adolescencia, la lucha llega a otro estadio. Esperanza enfrenta los cambios «con mucho miedo», pero sin bajar la guardia. La tutora de Gabriel le envía por correo electrónico toda la información relevante: fechas de exámenes, trabajos que se han encargado...«No puedes contar con que se acordará de algo, por importante que sea».
Otra de las preocupaciones de Esperanza es que su hijo sea capaz de continuar con la medicación. «Los fármacos no son la solución, pero ayudan a concentrarse. Te da pena que, siendo tan inteligente, no pueda alcanzar lo que quiere en la vida».
Por lo pronto, y con esfuerzo, Gabriel va ganando la batalla y su madre, a pesar del cansancio, está satisfecha con ese chaval al que quiere con locura y con el que comparte geniales domingos de fútbol.
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